Dar criterio para la vida virtual

La palabra criterio puede resultar ambigua para algunos, pues puede confundirse con una imposición que exige una obediencia ciega. Pero nada más allá, quien tiene criterio dispone de un marco de referencia. Tener criterio implica ser más libre.

Juan García nos habla de los nativos digitales:

El término criterio se relaciona con el verbo griego krineo que podemos traducir como separar, cribar, quedarse con lo bueno y rechazar lo malo, tener juicio, saber discernir.

La experiencia nos dice que los jóvenes desean ser personas de criterio, porque el criterio supone madurez, firmeza de convicciones. Por ello, los jóvenes sienten particularmente la necesidad de conocer la diferencia entre lo que es justo y lo que no lo es.

Existe una teoría en psicología llamada la Teoría del Teatro, e intenta explicar cómo se forma la conciencia, el criterio. Esta teoría imagina la conciencia como un teatro lleno de sillas y en cada silla se asienta una idea. De esta forma, la conciencia se va formando a partir de las ideas que se van sentando. Estas ideas pueden provenir de papá, de mamá, de un amigo, de un anuncio de la tv, de internet etc. Lo bueno o malo de esa “idea” lo definirá la forma en que sea expuesta por el emisor. Así, matar ballenas, por ejemplo, se podrá ver como algo bueno si el argumento es que de ellas podemos obtener muchos productos buenos, o algo malo, si el argumento es que se trata de un animal en peligro de extinción que hay que proteger. La teoría del teatro afirma que cuando se asienta una idea resulta difícil levantarla y poner otra en su lugar. La moraleja de esta teoría es que conviene que seamos los padres y educadores quienes nos adelantemos y asentemos ideas y criterios buenos, antes de que se interponga una idea o acto malo o desviado. La teoría busca que formemos criterio en nuestros hijos.

Pero no es fácil formar personas de criterio sino se comienza por uno mismo. Requiere un esfuerzo por nuestra parte y en la vida virtual este esfuerzo es mucho, mucho mayor.

Sabemos que formar en la vida virtual requiere un poco más de paciencia, esfuerzo y cariño que la vida real. Pero vale la pena formar a personas “de una pieza”. La formación requiere, sin duda, confianza mutua, prudencia y fortaleza.

¿Te parece buena esta época del año para acometer éste reto?

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