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La Red indiscreta

Estos días navegando por las redes me he sentido, un poco, como James Stewart en la película “La ventana indiscreta”, de Alfred Hitchcock. En la película, el fotógrafo profesional Jeff (James Stewart) confinado en su apartamento, tras romperse una pierna, mata el tiempo mirando por la ventana de su dormitorio, observando a los vecinos que dejan sus ventanas abiertas para poder soportar el calor.

Las Redes sociales son esa “Ventana indiscreta” donde los “vecinos” publican los dimes y diretes sin ningún tipo de pudor. Es un escaparate público y notorio donde se describen hechos que nos delatan y ponen de manifiesto nuestra intimidad (forma de vida, pensamientos, …). En las redes se comete el grave error de publicar situaciones que van dirigidas a tan solo unos pocos y sin embargo las distribuimos a toda la “comunidad de amigos” sin establecer ningún tipo de distinción entre los receptores.

Haciendo una reflexión, hay una sutil diferencia entre la Ventana indiscreta de Hitchcock y la Red Indiscreta de Internet y es el modo en que sus personajes interactuan con el exterior. Podríamos decir que en la película es un modo pasivo, pues ellos no esperan que sus conversaciones sean escuchadas y en Internet es un modo activo porque la persona hace público todo lo que manifiesta.

Ni que decir tiene que los actores de la Red indiscreta (padres, hijos, abuelos y nietos) estamos literalmente enganchados a los dispositivos móviles. En esta Red cada vez hay más alternativas, ‘más’ tentadoras, y las de siempre se refuerzan para no perder terreno ni posicionamiento.

Parece mentira que lo que hacemos algunos nada más despertarnos sea comprobar qué mensajes hemos recibido mientras dormíamos y aún no hemos leído, a veces antes de encender la luz.

Los últimos estudios dicen que más de la mitad de los jóvenes y no tan jóvenes sienten soledad, molestia e incluso ansiedad cuando no tienen el móvil cerca o no lo pueden consultar.

Las tareas diarias y sobre todo la concentración en el trabajo y/o estudio se ven alteradas y bombardeadas por esa necesidad de ver y/o responder a mensajes indiscriminados de manera inmediata.

No solo los jóvenes presentan este comportamiento, estudios recientes demuestran que el 59% de los padres sienten la necesidad de responder inmediatamente a los mensajes que reciben. (Ir a estudios recientes)

El 36% de los papás sienten que pierden el tiempo haciendo uso de los dispositivos; y es que las posibilidades de distraerse con ellos son muchas y no cabe duda que van a ser más.

Debemos de recordar que nuestros hijos son lo que ven y sobre todo lo que ven hacer a sus padres. Debemos ser conscientes y buscar algunos antídotos para ser buenos ejemplos y evitar estar tan enganchados a esta Red Indiscreta.

(Quiero dedicar este artículo a un gran amigo, amante del cine, filósofo y profesor de filosofía: Mariano Ros)

Fuente de la noticia: Pew Research Center Internet & Technology

Que no te enrede la red, escapa

Todos sabemos que las redes sociales tienen su nicho de mercado en los jóvenes y está claro que no quieren que se les escape ninguno, ninguno. Un administrador de una red social llegó a decir hace unos días: “Si empiezas a censurar mucho en la red social, la gente pierde interés por ella y al final perdemos dinero”. Para ellos la red es su negocio y para ti y para mi nuestro mejor negocio es nuestra familia. Hay quien afirma que por ese motivo los creadores de las redes sociales no quieren que sus hijos estén en ellas.

Como todo en la vida las redes sociales evolucionan, para lo bueno y para lo malo, y por lo que parece algunas tienen tendencia por lo peor.

Después de leer varios artículos de las típicas redes sociales donde están nuestros hij@s y que siempre me habían parecido inofensivas, me he intranquilizado y me ha hecho pensar. Como diría Don Quijote “En otras casas cuecen habas y en la mía a calderadas”

El problema incide en que los creadores de la redes sociales saben que el protagonista de la red es el joven y, por ello, van a utilizar estrategias para que se sienta bien, acercándole “lo más” para que se sienta lo más cool. Pero cuidado esto se puede ir de las manos. Las redes le van a invitar, por medio de imágenes, vídeos y comentarios, a ser el mejor Influencer, el Youtuber de los Youtubers.

Como educador te lo voy a decir en términos taurinos: tienes que estar en el arte de templar y en la suerte de poner varas. O dicho en cristiano: te interesa sacar estos temas con tu hij@, comunicándole tus inquietudes.

Uno de los artículos que he leído es sobre la red social Musical.ly. Una red encantadora para los más jóvenes. Les permite crear y ser los protagonistas de pequeños vídeos de música. El artículo se llama “Esto es lo que todo padre debería saber sobre la red social Musical.ly”;  no tiene desperdicio.
Habla de que la red te invita a mostrar tu lado más sexi (ropa, gestos, letras de canciones). Te puedes imaginar que esto se va de las manos rápidamente. Por ponerte un simple ejemplo, algunos niños etiquetan sus vídeos con palabras como thot – abreviatura de That Ho Over There (“esa puta de ahí”) – o fgirl, hottie, sxy, whooty y sin, … (Ir al artículo)

Otro artículo ha sido “Facebook no elimina vídeos con violencia infantil de la plataforma porque ‘si censuras mucho la gente pierde interés'”
El artículo está escrito por un reportero encubierto, infiltrado en uno de los centros de moderación más grandes de Facebook. Varios ejemplos que se describen en él: vídeo de un niño de 2 o 3 años golpeado; páginas de grupos extremistas que los administradores protegen por tener muchos seguidores; … (Ir al artículo)

A todo esto, internet deja huella, todo lo que se hace y se dice es indeleble y configura nuestra reputación online. Vale la pena tener sentido común y ser consciente de que si la red te enreda … escapa, antes de que te asfixie

Te dejo un vídeo de Carlos Fernández Guerra (Community Manager de Policia 2.0)

Afianza la autoestima de tu hijo/a

Está claro que la comunicación ha cambiado radicalmente, estamos en contacto con el mundo exterior de forma ininterrumpida. Los dispositivos móviles y las redes sociales han sido la causa, toda una revolución.

Estamos conectados las 24 horas del día, los 7 días de la semana y sin darnos cuenta vamos perdiendo nuestra intimidad, dando a conocer nuestro estado de ánimo, mostrando fotos de lo que hacemos, los lugares que frecuentamos y que visitamos, compartiendo publicaciones y noticias que indican nuestro punto de vista y descubren nuestra opinión a diestro y siniestro, … Nos estamos volviendo transparentes.

Esta “continua comunicación” hace que sea relativamente fácil que alguna de estas relaciones se deteriore y pueda llegar a agriarse. En alguna ocasión los malos entendidos, las envidias, …, puede dar lugar al acoso, más teniendo en cuenta que hay quien aún piensa que internet es anónimo.

Te dejo un vídeo donde indica cómo reportar acoso en las principales redes sociales:

Permíteme escribir algunas reflexiones educativas de Antonio Crespillo extraídas de su libro #EdúcameDespacioQueCrezcoDeprisa en cuanto a la importancia de la autoestima:

Los hijos desean sentirse queridos, satisfechos y valiosos. Tus hijos vivirán los valores que practiquéis, no los que prediquéis.

Enséñale que no hay que juzgar, que todos tenemos nuestras rachas buenas y malas. Todos tenemos derecho a equivocarnos, yo también. Nadie es perfecto. (Con qué facilidad olvido esto)

El hijo llegará a confiar en sí mismo si ha experimentado la confianza en sus padres. La indiferencia de los padres mata la autoestima.

Los hijos con una sana autoestima asumen tanto el éxito como el fracaso: de ambas situaciones se aprende.

La sociedad les enseña mucho sobre el mundo exterior, pero cada vez saben menos de su mundo interior. Eso es tarea vuestra.

Debéis conseguir que cada hijo/a se sienta una parte integrante e importante de la familia.

Para terminar, recuerda que nuestra labor de padres no termina nunca.

Libro: #EdúcameDespacioQueCrezcoDeprisa

La tecnología no es neutral, somos modelo de negocio para las empresas tecnológicas

Yo era un diseñador ético en Google. Estudiaba, junto a un montón de gente, cómo controlar los pensamientos de forma ética. Hay una cantidad de técnicas de persuasión que aprendí en un laboratorio de la universidad llamado ‘Lab. de Tecnología Persuasiva’, para capturar la atención de la gente.

Tristan Harris, un diseñador ético y filosófico de Google, ha iniciado una cruzada para hacernos ver que las empresas tecnológicas buscan secuestrar nuestra atención, nuestro tiempo. Habla de la adicción que puede causarnos la tecnología.

Mucho se ha escrito y se ha dicho sobre cómo los medios de comunicación nos dirigen y nos manipulan. Hoy en día, este ámbito de influencia se ha trasladado a las empresas tecnológicas. Lo hacen muy bien, no nos damos ni cuenta. Estas empresas no lo hacen con mala intención, somos su modelo de negocio, la forma con que ganan dinero. Compiten entre ellas para que caigamos en sus redes.

Internet no evoluciona al azar. El modelo de negocio de las empresas tecnológicas consiste en “ganar adictos” por medio de distintas técnicas de persuasión para capturar nuestra atención. Nuestra atención y nuestro tiempo son limitados y para ellos son dinero.

Las empresas ganan dinero robándonos nuestro tiempo y nuestra atención, haciendo que permanezcamos en sus sitios web. Esta adicción se traduce en ir haciendo clic o visualizando aquello que ellos quieren que visitemos o veamos.

La tecnología no es neutral, está cambiando la manera en que tenemos nuestras conversaciones, está cambiando nuestra visión política y democrática, está cambiando la relación entre las personas.

Lo más importante es que debemos reconocer que somos persuasibles para poder protegernos y no caer en la adicción.

Con toda la información que les aportamos y que les regalamos con nuestros clics, somos un blanco perfecto para que nos conduzcan a su terreno. Somos demasiado transparentes, somos traslúcidos.

Despréndete del móvil

El móvil se ha convertido, en muy poco tiempo, en una herramienta insustituible. Lo consultamos continuamente y en él tenemos almacenada parte de nuestra vida. No es extraño salir a la calle y ver personas haciendo uso del móvil en cualquier situación y en cualquier lugar. En ocasiones da la impresión de que se está más pendiente del móvil que de las personas.

Esto lo han aprendido rápidamente nuestros hijos y sin querer les estamos enseñando, con nuestro ejemplo, a ser dependientes del móvil.

Un plan de acción para intentar cambiar esta situación es darle al móvil la importancia real que tiene.

En esta línea, también con nuestro ejemplo, podríamos enseñarles a saberse desenganchar de los dispositivos. Por poner algunos ejemplos: podríamos empezar por no tener el móvil a la vista, sobre todo si estamos trabajando, haciendo una actividad, comiendo o en una tertulia; a no utilizarlo cuando estamos con otras personas evitando que por curiosidad se nos vaya la vista al móvil; a ponerlo en silencio o incluso en modo avión cuando vamos a descansar o a entrar en una reunión; …

Otra línea de este plan de acción podría ser aprender a no crearse necesidades, por ejemplo, de tener una marca de móvil o un modelo concreto, por veleidad, por vanidad o por comodidad. Este es un buen ejemplo de desprendimiento, estar a gusto con lo que se tiene.

Otra línea puede ser valorar lo que cuestan las cosas y, concretamente, lo que cuesta un dispositivo móvil. Para ello podemos empezar cuidándolo, aunque no sea ni mucho menos el último modelo; no dejarlo en cualquier sitio; llevarlo en un lugar adecuado evitando que se pueda caer, lo podamos perder o que nos lo puedan robar.

Tres ideas para ser desprendido de los dispositivos:

  • Buscar ocasiones de desengancharse
  • No crearse necesidades
  • Valorar las cosas

 

No hagas a tu hijo un ciberdependiente

La semana pasada retuiteaba la noticia: Steve Jobs y Bill Gates criaron a sus hijos sin tecnología y hay quienes buscan que sea una regla general   (ver noticia).

No es la primera vez que leo este tipo de artículos. Resulta muy llamativo que los “grandes genios de la tecnología” pongan veto en el uso de las tecnologías a sus hijos. ¿Por qué?

El crecimiento y desarrollo de una persona pasa por distintos periodos sensitivos y evolutivos. Son momentos óptimos del niño para el aprendizaje. Un periodo sensitivo por ejemplo, sería el del lenguaje. El niño/a, se siente atraído por las palabras y gestos de las personas que le rodean y tiene una sensibilidad especial hacia ellos

Se trata de momentos esenciales para su desarrollo. ¿Qué pasa si en ese periodo óptimo para aprender una determianda destreza se oscurece o se sustituye por el uso sin medida de algún artefacto tecnológico (smartphone, tableta, …)? Sin querer no les permitimos que aproveche lo que realmente necesita para este aprendizaje.

Utiliza las nuevas tecnologías sólo como entretenimiento, en las edades tempranas, pero nunca para que aprendan. No podemos sustituir una persona de compañía por una “niñera virtual“. Sería engañarnos a nosotros mismos.

Pero, ¿Es nocivo el uso de la tecnología?

  • De ninguna manera. Se debe hacer un uso racional, limitando el tiempo al mínimo imprescindible.
  • En su navegación no se le debe dejar solo. Debemos interactuar con ellos y con el dispositivo que usemos.
  • Siempre es más aconsejable el juego tradicional y las actividades al aire libre.
  • Existen aplicaciones adecuadas para cada edad con fines educativos. Evita los juegos que no sean adecuados para él/ella.
  • Si tiene acceso a internet el antivirus debe estar actualizado y es conveniente limitar el acceso a páginas con contenidos inadecuados para el niño.

Utiliza la tecnología con cabeza

Los padres somos los principales modelos de aprendizaje de nuestros hijos, los más influyentes. Somos modelo para el bien y para el mal. Los hijos son lo que ven.

La tecnología nos está volviendo más sedentarios y esto lo imitan ellos. Es paradójico, una persona llena de vida se vuelve apocada, le falta el alma.

Enrique Rojas nos previene de caer en el relativismo visual.

De todas las lecciones que vamos a dar a nuestros hijos, quizás la más importante es relativa a nuestra actitud. También somos modelos de resilencia o resistencia a superar los obstáculos, para seguir caminando cuando el plano inclinado se pone cuesta arriba.

Como dice Gregorio Luri en su libro “Mejor educados“: Cuando los padres no ponen normas, los hijos tienen que descubrirlas por su cuenta.

Somos permisivos en casa porque creemos que evitamos conflictos. Pero hay que decir que “no” con frecuencia porque, si amamos a nuestros hijos, una manera de mostrarles nuestro amor es ayudarles a cambiar la lógica del “hacer lo que me apetece” por la del “hacer lo que debo hacer“.

No hay que poner mil reglas, hay que poner pocas y suficientemente claras para no tener que estar constantemente discutiéndolas. También debe ser los suficientemente amplias para que nuestros hijos puedan moverse con libertad.

Eres lo que transmites (Vitor Küppers)

 

Padres hoy, menos analógicos y más digitales

Poco a poco la brecha digital se va acortando. Padres y educadores nos hemos ido acercando al mundo digital, al darnos cuenta de que es el mundo escogido por nuestros hijos, el mundo actual.

Quien más y quien menos “está puesto al día” en el mundo de los dispositivos electrónicos y conoce los smartphones, las tablets, ebooks, …
Tampoco nos resulta estraño hablar de WhatsApp o de Telegram, Instagram, Youtube, Facebook, Twitter, …
Por no decir de sus actores principales: Youtubers, Influencers, Milennials, Generación Z, Hackers, Trolls, …

Lo que más nos ha motivado a recortar la brecha digital ha sido estar en compañía de nuestros seres queridos, empezando por nuestros hijos. También la tercera edad se ha puesto las pilas para estar integrados, activos, aceptados y queridos.

No somos ni tan analógicos ni tan digitales.

Sí que es verdad que mientras que los jóvenes están en las redes nosotros, a veces, estamos en la nube, y no precisamente la digital. Nadie pretende comportarse como su hijo, ni hacer lo que él hace en su mundo digital. No somos iguales, y cuidado con querer serlo o imitarlos, puede ser un tanto ridículo. Cada uno tenemos nuestro rol.

Poco a poco la tecnología se está integrando en nuestros hogares. Padres, madres, hijos e hijas, con sus distintas sensibilidades, lo tenemos que ver como una oportunidad. La sintonía educativa entre padre y madre no significa que exista una fusión, cada uno tiene su papel y no deben ni pueden tratar de ser iguales.

Debemos seguir caminando con ese objetivo, aprovechar las oportunidades que nos aporta la modernidad y, siempre, dando ejemplo, haciendo un uso racional y equilibrado de los mecanismos para conseguirlo.

Nadie dijo que la vida sería fácil, solo prometieron que merecería la pena vivirla.

Infoxicación

Todo esto ha ocurrido en un breve espacio de tiempo, han bastado unos pocos años. Se ha ido expandiendo por las casas, barrios, pueblos y ciudades. Sus portadores han ido contagiando persona a persona, familia a familia. El canal utilizado para propagar los brotes de esta pandemia: internet y los mecanismos para alcanzar a toda la población: el correo electrónico, las apps de mensajería (whatsapp, telegram, line, …), las plataformas de vídeo y fotografía (youtube, instagram, snapchat, …) y las redes sociales (facebook, twitter, …).

Es una paradoja, un oxímoron. Es la desinformación de la información. Es la Infoxicación.

La infoxicación la genera tanto la información que recibimos (correos, mensajes, …) cómo el exceso de información producido cuando realizamos búsquedas sobre cualquier tema en internet.

Cuáles son los síntomas de estar infoxicado

  • Algunos amigos me envían constantemente mensajes, presentaciones e imágenes que no me interesan
  • Recibo más correos que borro que correos que leo
  • Me inundo de mensajes de grupos de whatsapp en los que no participo
  • Respondo a la primera a los mensajes que recibo en el móvil
  • Escribo a mi hijo universitario, desde el trabajo, y le pregunto si ha dormido bien y a qué hora va a venir a comer

Qué efectos produce la infoxicación

  • Perdida de tiempo, al tener que ir filtrando toda la información acumulada
  • Ansiedad, al no poder procesar todos los mensajes recibidos
  • Dispersa mi atención, al tener que atender tantas tareas distintas
  • Reduce mi productividad y la eficacia

Cuál es el antídoto para no estar infoxicado

  • Aprender a organizar la información adecuadamente
  • Reducir el ruido, dándome de baja de aquellos grupos y foros en los que no participo activamente
  • Centrar la atención en una sola tarea en cada momento y así consigo ser más eficaz y productivo
  • Enviar esta notica a mi amigo

No es nada fácil des-infoxicarse, la hiper-conexión es adictiva. Somos modelos de aprendizaje para nuestros hijos, para bien o para mal. Los hijos son lo que ven. Él está aprendiendo continuamente con nuestro ejemplo. Desinfoxícate.

Internet, patrimonio de todos

¿Quién no está en internet? Están nuestros familiares, nuestros amigos, los compañeros, vecinos, … Además, en internet se encuentra todo el conocimiento, más o menos accesible. También hay una gran parte de nuestro trabajo, nuestras ocupaciones, hobbies, tiempo libre, … Internet es inmenso, infinito.

Para poder estar en internet, comunicarnos con nuestros amigos, gestionar nuestros correos, almacenar nuestros documentos, agendas, oír música, ver vídeos, …, disponemos de un sin fin de herramientas, la mayoría gratuitas.

Todo esto hace que haya que cuidar internet, sí o sí. Tú también puedes poner tu granito de arena. La vida es un cambio constante, sobre todo en asuntos tecnológicos, y no podemos permanecer estáticos, esto nos conduce a subirnos al carro de internet y para ello tenemos que tener todas las garantías posibles.

Cómo contribuyo a cuidar internet

Haciéndolo más seguro. Tomándonos en serio aspectos como …

  • La contraseña, es mi mayor secreto, si está comprometida la cambio al instante
  • Mantengo un antivirus activo y actualizado
  • Salgo y cierro bien los sitios web que visito, sin hacer clic en el aspa de la ventana
  • Cuando accedo a internet por medio de una wifi pública no consulto mis sitios más privados (correo, redes sociales, webs financieras, etc.)

Haciéndolo más navegable

  • Dando ejemplo a mis hijos en el uso de los dispositivos. Los niños son lo que ven.
  • Denunciando a los administradores de los sitios web que visito cualquier actuación intolerable.
  • No dando de comer a los trolls

Evitando sustos innecesarios

  • Borrando de inmediato aquellos correos, que nada más verlos, sé que no son para mi, sobre todo si llevan ficheros adjuntos
  • Descargando ficheros de cualquier sitio web, sin que ofrezcan una total garantía

El dominio de la técnica es bueno, pero si no se gestiona bien puede ser muy negativo. La felicidad, la plenitud, la mejora personal y el encuentro con uno mismo no viene de la técnica sino de unos valores y un rumbo definido (Enrique Rojas, en su libro “No te Rindas”)

Te dejamos un vídeo que ilustra cómo pueden acceder a tus cuentas cuando te conectas a una wifi pública.